La columna de JVK: Ojos que no ven

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Todos – o la mayoría – alguna vez hemos probado el tener sexo con los ojos vendados.  Algunos usan corbatas, pañuelos o cuanta cosa incómoda se nos aparezca más a mano. Porque vamos… una cosa es disponerse a gozar de lo que tu pareja va a hacer contigo, y otra es estar ahí medio ahogada o mal momificada en la cama más preocupada de no ahogarse o de que el bendito pañuelo no se salga, o te tire de los cuidados pelos que te acabas de hacer en la peluquería! Y no es que una quiera quedar peinada después de tirar, pero si te vas a despeinar, hay que hacerlo bien y cómodamente. No te parece?

También puede ser que nunca se hayan atrevido a experimentarlo y… no tienen idea de lo que se han perdido!
¿Les cuento algo? El sexo sin ver puede ser muy beneficioso y sorprendente. Primero porque al no disponer de un sentido como la vista, el cuerpo se predispone, agudizando raudamente los otros sentidos. Segundo te puedes concentrar solo en disfrutar el placer, descubriendo cosas que ni te imaginabas. Tercero, liberas endorfinas de forma desbocada y tu cabeza se llena de puro y santo deseo. Y por último, seamos francos: Cuando se llega a cierto punto en la relación donde el sexo a veces llega a ser rutinario, esta arista de placer nos muestra que aún hay creatividad que explotar y disfrutar.

Ya pero si no es para tanto. Que te tengan con la vista vendada sobre la cama te da cositas. Pero qué es lo peor que puede pasar? Estás con tu pareja y nada malo tiene por qué pasar. Muy por el contrario.

Mira. La persona que tiene sus ojos vendados está con la ansiedad de saber qué realizará la pareja, sus sentidos se van a poner más sensibles, y hasta la más suave y traviesa caricia se siente rica y más rica. Si se utilizan juguetes sexuales, cada vibración, cada jugueteo, se hace más intenso. Normalmente nos encanta mirar cada cosa que hacemos y nos hacen, pero al no tener la posibilidad, nuestra excitación sube y, por ende, el placer es fuerte. (Y los orgasmos también).

Si eres tú quien tiene vendado a tu chico, el tener el control te hará sentir un poder curiosamente calentón.  Se te ocurren travesuras y haces lo que se te da la regalada y santa gana. Y para que estamos con cosas, ver a tu pareja morderse los labios, apretar las manos, escuchar sus gemidos y orgasmos intensos, nos moja y nos hace desear mucho más el deseado control. Por algo esta práctica es común cuando se habla de dominación y sumisión.

Antes de llegar a penetrar eso sí, tómate todo el tiempo del mundo en explorar. Ya sabes, no es llegar y meter algo. Que lata!.  Mejor lame, sopla, besa, chupa. Apodérate de su cuello, orejas, pecho o pezones, ingle, pies, pero porfa no babees.

Si quieres ir un poquito más allá puedes obligar al vendado a darte sexo oral o también dárselo como siempre has querido, si penetras o quieres ser penetrada/o tú manejas el ritmo, y excita más cuando lo haces, lo sacas o sales, y vuelves al plan de sexo oral. Y así, ir jugando con las intensidades, y el no hacer una coreografía que ya se sepa. Ir de suave a duro, de duro a suave y así… harán que los orgasmos de ambos (y habrán muchos) sea intenso y terminen los dos jadeando de tanto placer.

Para realizar esta tarea tan exquisita, les recomiendo usar el Blindfold tipo cintillo de spandex que pueden encontrar en nuestra tienda. No aprieta, es suave y al ser spandex se ajusta bien a la mayoría de los tamaños de cabeza. Lo usan así, como me ven en la foto 😛

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Y, obvio. Para complementar, pueden usar algún tipo de vibrador. Exactamente les recomiendo el Mini Vibrador GO Stix – del cual ya les hablé – porque al ser pequeño pueden ponerse aún más juguetones colocándolo en zonas como el pene, testículos, vagina o pezones… Al ser tan pequeño y suave, sus vibraciones causarán una avalancha de placer y de esos jugos que tanto nos gustan.

También pueden aplicar algún lubricante de calor como los Wet que usé cuando probé el vibrador BGOOD. Existen con sabores, por lo que el sexo oral y la penetración puede llegar a ser una experiencia religiosa – como decía Enrique Iglesias – y las sensaciones son aún más intensas. (Tanto que los vecinos van a querer saber por qué tanto griterío orgásmico y se van a sentir envidiosos).

Como último consejo mis queridos y amados califas, aprovechen de amarrar las manos de su víctima. Eso les dará mucho más control y mucha más exitación. Como siempre les digo, usen su imaginación, déjense llevar y disfruten de experiencia…

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